Perlas
para la reflexión
Existen muchas “máscaras” que pueden cubrir el rostro
de la personalidad. Todo aquel que camina hacia la autorrealización espiritual
(que significa e implica la disolución del yo psicológico individual) debe ir
reconociendo estas máscaras y distinguirlas una a una, si desea que su avance
interno sea real y no ilusorio, es decir, basado solo en creencias e ideales
elevados.
Los Ideales espirituales son importantes en un tramo
del Sendero álmico-evolutivo, ya que producen elevación vibracional a través de
la identificación con aquellas
energías elevadas que el Ideal representa. Sin embargo, llega el momento
interior en el cual el Ideal es insuficiente para producir más avance, y el
trabajo de la
AUTOOBSERVACIÓN se hace imprescindible so pena de estancarse
y enquistarse psíquica y álmicamente.
Todos sabemos ya que existen en el hombre
evolucionante 2 “centros”:
1- El centro solar,
crístico, búdico, monádico…(etc.); en síntesis: el verdadero centro
o SER (que tiene niveles).
2- El falso centro,
que está formado por psiquismo, tendencias (skandhas), hábitos, prejuicios,
espejismos, ilusiones, etc. Estas energías astro-mentales en diferentes grados
de combinación subconsciente, dan origen al “ego o “yo”, el cual utiliza
diversas “máscaras” o “apariencias” detrás de las cuales esconde sus verdaderas
intenciones.
Por ejemplo: tras la máscara de la amabilidad y la
condescendencia puede esconderse la intolerancia; tras la máscara del servicio
y del altruismo se puede esconder astutamente el egoísmo; tras la máscara de la
falsa humildad o modestia, puede existir el orgullo o el deseo de sobresalir…
Un poco de reflexión al respecto nos puede llevar a dar con muchos casos más de
“máscaras”, las cuales deben ser VISTAS, RECONOCIDAS y ASUMIDAS por todo estudiante de la Vida. Al ser
reconocidas y asumidas, las máscaras van perdiendo su fuerza; pero el ‘ego’ no
desea ser visto, sino seguir subsistiendo bajo las apariencias…
A este tema se refirió Jesús al hablar de:
“SEPULCROS BLANQUEADOS”
También Jesucristo nos dijo que:
“POR SUS FRUTOS LOS RECONOCERÉIS”
¿A quienes…?
A los auténticos seres que obran con verdadero amor y
no con “máscaras” de amor; a los que son verdaderamente humildes, y no que se
visten de humildes, porque de ello sacan algo para sí mismos…, como atraer atención
y reconocimiento (el combustible del ego).
POR SUS FRUTOS
PODEMOS RECONOCER a quienes viven la vida de los
valores crísticos, sin apariencias ni engaños. Los que lo hacen son auténticos,
frontales, y son los primeros en asumir sus errores.
¿Pero cómo reconocer el buen fruto…?
Solo quienes poseen “Ojos” para Ver más allá de las
apariencias, para ver el “trasfondo”, pueden reconocer el “buen fruto”, ya que el
“yo” también es astuto para generar “aparentes frutos buenos”, pero no ‘verdaderos’.
El árbol con mala raíz no puede dar buen fruto; solo si retiramos la mala raíz
y dejamos crecer la buena, los frutos serán buenos, pero no solo en apariencia,
sino realmente buenos.
Jesús nos dijo que: “HASTA LOS ELEGIDOS
SERÁN CONFUNDIDOS”.
Esto
ocurre cuando no sabemos distinguir entre el buen fruto, viendo su buena raíz,
y aquel buen fruto en apariencia, cuya raíz es mala.
Pero “HASTA LOS ELEGIDOS SERÁN CONFUNDIDOS”, tiene también otra lectura, y es la siguiente: Los
discípulos serán confundidos no solo por otros, sino por su propio ego, que
ha adquirido la “virtud” de esconderse tras las “máscaras” que sutilmente ha
creado generando ilusión.
Es
por ello que es de vital importancia tomar consciencia de este tema, empezando
por uno mismo, observando qué máscara podría estar tapando aún el verdadero
rostro del ego, de aquella parte en uno mismo que debe ser purificada.
Si viésemos la dimensión de este tema, podríamos llegar
a concluir en que ‘no hay otro tema más importante’.
En un mundo confuso, “VER”, es lo más importante. Pero
no hay VISIÓN sin saber “ESCUCHAR”.
Desde el ángulo espiritual, ¿No son acaso “escuchar” y
“ver” las dos caras de una misma moneda…?
Quien realmente observa y escucha consume las
“máscaras” y permite así la revelación y afloramiento consciente del Ser
trascendente atemporal y omnisciente.
Suryaman Ra.-
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